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Elecciones en Brasil 2022: ¿cómo funciona el sistema de voto electrónico?

Si tenés sólo unos segundos, leé estas líneas:
  • En el país vecino las elecciones se realizan desde 1996 con una máquina/urna que usan los ciudadanos, sin que medie papel de ningún tipo.
  • El sistema viene siendo criticado por el presidente Jair Bolsonaro, que en el balotaje peleará por su reelección contra Lula Da Silva, el ex mandatario que quiere volver al poder.
  • En esta nota te contamos cómo funciona el sistema y qué ventajas y desventajas se le atribuyen.

Las elecciones en Brasil se realizan desde hace 26 años por votación electrónica. La máquina/urna para sufragar que se utilizará en el balotaje del próximo domingo empezó a implementarse desde 1996, progresivamente, y en el año 2000 el país completo ya elegía a sus representantes de esta manera, sin boletas de papel de ningún tipo.

Al sistema, que fue varias veces cuestionado por el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro (ver acá y acá), se le cuentan ventajas y desventajas. Pero antes: ¿cómo funciona? ¿Qué diferencia hay con la boleta electrónica, que se usa en algunos distritos de Argentina? Te lo contamos en esta nota.

Voto electrónico: una máquina parecida a un teléfono

Este dispositivo, que funciona como urna, tiene un teclado numérico muy simple, parecido al de un teléfono común. En el próximo balotaje, como así también en las 13 elecciones anteriores (generales y municipales) desde que rige el voto electrónico, los brasileños deberán marcar el número de sus candidatos en esta máquina.

En los avisos de campaña, los candidatos presidenciales anuncian sus nombres, eslóganes y un número de 2 cifras. La fórmula Lula Da Silva-Geraldo Alckmin (Partido de los Trabajadores) lleva el número 13; y la dupla Jair Bolsonaro-Walter Braga Netto (Partido Liberal), el 22. Por eso se vota marcando números.

Para la categoría presidente y vice el número es de 2 cifras; las categorías inferiores tienen más dígitos. Pero en este balotaje sólo se elegirá presidente y entre esas 2 opciones: Lula y Bolsonaro.

Cómo se vota

El día de la elección, esas máquinas/urnas se ubican dentro de cabinas de votación de cartón, como un pequeño cuarto oscuro. El elector marca el número deseado y aprieta el botón verde, “confirmar”. Si se equivocó, puede apretar el naranja, “corregir”, y si desea votar en blanco puede presionar el botón blanco.

Una vez emitido el voto, en la máquina aparece la palabra “fim” y el ciudadano se puede retirar del establecimiento de votación. No hay boleta ni sobre de papel y, en consecuencia, ninguna urna de cartón como las que se usan en la Argentina, porque el voto queda almacenado en la máquina y esos datos luego se transmiten de manera electrónica.

Ilustración de la exposición “El voto electrónico en Brasil”, de 2013, cuyo autor es Paulo César Bhering Camarão, consultor y ex secretario de Tecnología de la Información del Tribunal Superior Electoral (TSE).

A diferencia de la Argentina, que a los comicios los organizan los gobiernos, a través de la Dirección Nacional Electoral (DINE), en Brasil el Tribunal Superior Electoral (TSE) -equivalente a nuestra Cámara Nacional Electoral- se encarga de la organización, el desarrollo y el conteo de las elecciones que, de esta manera, no dependen del partido ni el presidente que estén en el poder.

Según el TSE, “la cadena de seguridad de la máquina de votación electrónica garantiza que solo se ejecute el software desarrollado y firmado digitalmente por el TSE” y “la protección del sistema se realiza en capas formadas por varias barreras que, en conjunto, no permiten que la urna sea violada”.

Cualquier intento de ataque provoca un efecto dominó, que bloquea el sistema y bloquea el equipo, así como cualquier intento de ejecutar software no autorizado en la máquina de votación electrónica resulta en el bloqueo de la operación. Del mismo modo, los intentos de ejecutar software oficial en hardware no certificado darán lugar a la cancelación de la aplicación”, dice el tribunal.

Además, indica que “aunque es electrónica, la urna funciona de forma aislada, es decir, no tiene ningún mecanismo que le permita conectarse a dispositivos de red, como internet y bluetooth”. En caso de que se corte la luz, la máquina tiene una batería que dura más de 10 horas. De media, tiene una vida útil de 10 años pero su uso “es exclusivo para votar” y funciona “solo en la hora y fecha de las elecciones”.

Especialistas consultados por Chequeado señalan que el sistema tiene una alta legitimidad interna entre los partidos y que todos han consentido los resultados electorales, incluso en el balotaje más peleado de la historia de Brasil: Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), contra Aecio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), en 2014. En un clima de alta polarización, Neves reconoció el resultado y felicitó a Dilma.

El PSDB, después, presentó un escrito para hacer una auditoría especial de las urnas, aunque aclaró que no fue con el fin de deslegitimar el resultado ni recontar los votos sino de desechar teorías sobre un hipotético fraude. El voto electrónico tiene un alto apoyo entre los diferentes actores políticos. Solo Jair Bolsonaro se animó a cuestionarlo.

Antes de 1996, los brasileños votaban en boletas de papel en las que debían tachar una casilla o escribir el nombre del candidato de su preferencia, según el tipo de elección. Esto, en un país que tenía un 14% de adultos analfabetos, como consigna en este artículo el sitio France 24, provocaba que los escrutinios fueran engorrosos y tardaran días.

Fue el TSE el que implementó el voto electrónico en 1996 con el objetivo, entre otros, de agilizar el conteo de los votos. En las elecciones presidenciales de Fernando Collor de Melo (1989) Brasil tardó casi una semana en contar los votos. En cambio, 33 años después, a las 19:51 de la primera vuelta presidencial, poco más de 2 horas después del cierre de las mesas (en Brasil es a las 17; en la Argentina es a las 18), el TSE ya tenía información del 94,44% de las mesas, lo que le permitió dar a conocer el resultado.

¿Qué ventajas se le atribuyen?

Para el politólogo Facundo Cruz, docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), y autor del blog La Gente Vota, entre las ventajas se cuenta la velocidad del escrutinio, que “es muy rápido en una de las democracias más grandes del mundo”, porque votan 156 millones de personas y, por lo tanto, “es un electorado enorme para un sistema de boleta en papel”.

Y agregó: “A esto se suma que Brasil no tiene escrutinio provisorio informativo, como nosotros. El escrutinio que se hace el domingo es el definitivo. Ahí la tecnología facilita la información al ciudadano”.

En diálogo con Chequeado, Cruz sostuvo que otra ventaja es que el TSE “tiene un sistema de auditorías en que participan los partidos políticos, oficialistas y opositores, para que todos se queden tranquilos de que las máquinas andan bien y respetan la voluntad del elector, que no están adulteradas”.

Por su parte, Miguel Angel Lara Otaola, especialista principal en Evaluación de la Democracia del Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA), sostuvo que “la urna electrónica, en 1996, permitió que los errores humanos (no intencionales e intencionales) desaparecieran” y que “desde entonces, la tecnología ha sido sometida a diversas pruebas de seguridad -en años electorales y no electorales- lo que ha abonado a su perfeccionamiento”.

“Hoy día, las máquinas cuentan con 29 capas de seguridad y con criptografía y firma digital de avanzada, y operan de forma aislada, sin conexión a internet, lo que imposibilita hackeo y ataques externos”, señaló en este artículo.

Y agregó que las máquinas fueron auditadas en 39 ocasiones por entidades como la Sociedad Brasileña de Informática, la Universidad de Sao Paulo y las Fuerzas Armadas y que “ninguna de estas entidades ha comprobado fraudes o defectos”.

A su vez, Alejandro Tullio, especialista en elecciones y ex director de la Dirección Nacional Electoral del Ministerio del Interior entre 2001 y 2015, sostuvo en diálogo con Chequeado que “la solidez del sistema electoral brasileño” se basa en 3 pilares, que son “la urna electrónica misma, las autoridades que la aplican, que es un tribunal judicial, y la legislación, que les da garantías a todos los participantes del proceso electoral”.

Respecto de la urna, Tullio mencionó como principal fortaleza el hecho de que no tenga conexión a internet, ni por bluetooth ni a ninguna red, y por lo tanto sea invulnerable, porque no se puede acceder de forma remota.

“La urna emite un acta al principio para notificar que está en cero la memoria, luego cada ciudadano coloca el número, le aparece la foto del candidato, confirma. Por la tarde, cuando termina la votación, la máquina emite otra acta en papel para cerrar el proceso. Las autoridades extraen la memoria, un pendrive, que se conecta a un dispositivo para transmitir los votos. Desde el punto de vista tecnológico, el sistema es lo suficientemente primitivo para ser seguro”, destacó.

¿Y las desventajas?

Para Facundo Cruz, una de las principales contras del voto electrónico en Brasil es que “no hay un soporte papel que deje registro de haber votado o de qué votó cada ciudadano, como con el sistema de boleta única electrónica (BUE)” (ver acá y acá). “Eso deja limitada la voluntad del elector al registro en el disco rígido donde queda grabado. Eso requiere un conjunto de normas de seguridad técnicamente muy precisas para evitar que sea manipulado o adulterado el disco”, planteó.

Como desventaja, Tullio dijo que “la forma de votar, con una clave numérica, puede ser un sistema confuso”. De todas maneras, resaltó que “a los brasileños les funciona” y que, además, en las máquinas aparece la foto del candidato y sus datos una vez ingresados los números. “El sistema de voto electrónico en Brasil no solamente vino a resolver el fraude real que se producía antes, con las papeletas, sino la universalización de los derechos políticos, porque fue posible que todos, inclusive los analfabetos adultos, voten con seguridad, sin temor y sin dudas”, subrayó el especialista.

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Comentarios

  • Daniel Vidal24 de octubre de 2022 a las 11:49 amQuien o que asegura que la máquina no esté amañada, y que el programa que la hace funcionar no sume o reste votos...? O que en el transporte de esa información de alteren resultados. Allí parece no haber fiscales de mesa ni otras autoridades que certifiquen el proceso y es muy oscuro todo el sistema.

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