Impuestos: cómo es la estructura impositiva de la Argentina y qué ocurre en otros países - Chequeado Skip to content

Impuestos: cómo es la estructura impositiva de la Argentina y qué ocurre en otros países

Si tenés sólo unos segundos, leé estas líneas:
  • Un informe del IARAF indica que existen 165 tributos en el país, aunque sólo 12 logran el 91% de la recaudación total.
  • La presión tributaria de nuestro país es una de las más altas de América Latina, pero es inferior a la que se registra en muchos países europeos.
  • Sin embargo, los especialistas consultados señalan que en la comparación también debe considerarse la contraprestación de los servicios públicos y el nivel de evasión de cada Estado.

El Gobierno nacional anunció el lunes último el pago de un bono de $18 mil para trabajadores informales y de casas particulares, monotributistas y jubilados.

En este contexto, el ministro de Economía de la Nación, Martín Guzmán, aseguró que para financiar este gasto buscará elaborar, junto a empresarios y sindicatos, “un mecanismo que permita poder capturar parte de la renta inesperada, que es producto del shock que produce la guerra”.

La medida generó el rechazo de Juntos por el Cambio. El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, sostuvo que “no hay más margen para aumentarles tributos a los que trabajan” y advirtió que su espacio político rechazará un eventual cambio impositivo en el Congreso.

En esta nota te contamos cómo está compuesta la estructura impositiva de la Argentina y cómo se ubica nuestro país en relación a otros estados de América Latina y de Europa.

165 tributos, recaudación concentrada

La estructura impositiva de la Argentina está compuesta por impuestos, tasas y contribuciones. Como se explica en este documento del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) -dirigido por Nadin Argañaráz, ex subsecretario de Desarrollo en el Ministerio de Hacienda entre 2016 y 2017-, con los impuestos “se grava una manifestación de capacidad contributiva que no precisa ser acompañada de una contraprestación específica por parte del Estado”. Es decir que se aplica según el patrimonio o ganancia de una persona o una empresa, sin que ello implique el acceso a un bien o a un servicio.

En el caso de las tasas y las contribuciones, “la obligación de pago se origina en la prestación estatal de un bien, obra o servicio que beneficia de manera concreta al contribuyente”. Por ejemplo, el pago de la tasa de Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL).

Según datos de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), en 2021 el Estado nacional recaudó $ 11,9 billones, lo que significó un incremento del 10,8% real (descontando el efecto de la inflación) con respecto a 2020. En tanto, de acuerdo con los últimos datos de la Subsecretaría de Ingresos Públicos de la Nación, al tercer trimestre de 2021 las provincias habían recaudado $ 1,6 billones. 

El informe del IARAF sostiene que en la Argentina existen actualmente 165 tributos, entre impuestos, contribuciones y tasas que se cobran en todos los niveles del Estado. Es decir, que contempla los tributos nacionales (41), provinciales (26) y locales (98), por lo que no en todos los casos son simultáneos ni recaen sobre una misma persona o una empresa. 

Al respecto, Darío Rossignolo -economista de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) especializado en impuestos y políticas fiscales-, dijo a Chequeado que “es habitual que la recaudación esté concentrada en pocos impuestos. Sin embargo -señaló-, en los países de menor nivel de desarrollo las administraciones tributarias son menos eficientes en recaudar, con lo cual existen en esos países mayores impuestos o tasas que compensen las necesidades de gasto”.

Por su parte, Marcelo Rodríguez, tributarista y CEO de MR Consultores, aseguró que “en general los países tienen menos cantidad de impuestos” y que “en la Argentina hay una suerte de anarquía fiscal, porque cada fisco hace lo que puede y el Estado nacional no lo restringe”.

Esta situación provoca, según Rossignolo, que existan en muchos casos tributos “cruzados”: es decir, que un impuesto y una tasa graven la misma actividad. Rodríguez ejemplifica con el caso de Ingresos Brutos: “Cada uno de los eslabones de una cadena de comercialización agrega Ingresos Brutos al precio final, por lo cual los productos tienen una alta carga impositiva”.

El trabajo del IARAF aclara, no obstante, que “la recaudación efectiva se encuentra concentrada en relativamente pocos instrumentos de elevada recaudación”. En efecto, considerando los datos del año 2021, tan sólo 12 impuestos (10 nacionales y los 2 restantes, provincial y municipal), representan el 91% de la recaudación tributaria total. 

Es decir que $ 91 de cada $ 100 recaudados surgieron del 7,3% de los tributos relevados, y sólo $ 9 lo hicieron del restante 92,7%.

Presión fiscal comparada

Consultados por Chequeado, tanto Rodríguez como Rossignolo indicaron que la mejor forma de ponderar el peso de los impuestos en un país -y compararlo con otros estados- es a través de la presión fiscal.

Como se explica en esta nota, la presión fiscal es definida como el porcentaje de la recaudación en relación con el Producto Bruto Interno (PBI) de un país. 

De acuerdo con el último dato oficial, la presión tributaria de la Argentina en 2020 fue del 29,4%: 24,5% correspondiente a impuestos nacionales y 4,9% a tributos provinciales. Si bien para 2021 aún no hay datos consolidados de la recaudación provincial, la presión fiscal a nivel nacional se elevó 1 punto porcentual, a 25,5%.

El valor de 2020 fue mayor al registrado en 2019, durante el último año de la gestión de Cambiemos (28,2%), pero inferior al 31,5% de 2015, durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner (Frente para la Victoria).

Rossignolo indicó que “la presión tributaria en la Argentina creció en los últimos 2 años en términos del PBI pero sin llegar a los niveles de 2015, estando entre las más altas de América Latina”.

Al respecto, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en 2019 (última información disponible) nuestro país era el tercero con mayor presión fiscal de América Latina con un 28,6%, debajo de Brasil (33,1%) y Uruguay (29%).

A nivel internacional, en tanto, la Argentina se encontraba lejos de los países con mayor presión fiscal, como Dinamarca (46,6%), Francia (44,9%), Suecia (42,8%) y Bélgica (42,7%).

No obstante, se deben hacer algunas consideraciones a la hora de comparar la presión fiscal entre países. Como se explica en esta nota, un factor relevante es el nivel de servicios que los ciudadanos reciben como contraprestación.

“La presión fiscal en otros países es más alta que en la Argentina, pero en muchos de ellos los contribuyentes no necesitan pagar medicina prepaga, ni educación, ni seguridad privada para acceder a esos servicios”, indicó Rodríguez a Chequeado.

Por otro lado, también es relevante el nivel de evasión de cada país. Como se explica en este documento del IARAF, la medición de la presión fiscal contempla lo recaudado por el Estado (en lo que se denomina presión fiscal efectiva), pero no lo que debería recaudarse si todos los contribuyentes cumplieran con sus obligaciones tributarias.

De este modo, en una economía con menor evasión, la presión fiscal sobre cada uno de quienes efectivamente pagan los impuestos es menor que en otra en donde la evasión es mayor, dado que el peso de los impuestos se reparte entre menos personas. No obstante, como indica el IARAF, “la construcción de este último indicador resulta una tarea mucho más compleja” y no se disponen indicadores de ese tipo para la situación argentina.

 

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Comentarios

  • Eduardo23 de abril de 2022 a las 9:51 amCada vez más parciales en sus informes, ya no sirve analizarlos.
  • Alberto Müller23 de abril de 2022 a las 12:01 pmHay una falacia en el argumento acerca de la cantidad de impuestos, y es la que supone que la única función de la tributación es recaudar para financiar el gasto público; la consecuencia de esto es que cuánto más simplificado es el sistema tributario, mejor. La lista que compila el IAARAF incluye por ejemplo tasas municipales. Si estas tasas se encuentran bien definidas - y no siempre lo están - tienen contraprestación. Así, por ejemplo, la tasa de alumbrado, barrido y limpieza vial se paga solo si estos servicios se prestan; son una suerte de tarifa por una prestación. No parece mal que se aplique este mecanismo, toda vez que hará que solo pagarán los beneficiarios. El problema no es entonces la cantidad de impuestos y tasas, sino su fundamento.
  • Yuri24 de abril de 2022 a las 7:12 pmExisten en estás épocas grandes herramientas para convencer a la gente de consumir un producto por ejemplo. Por qué será que no se usan esos medios para realizar una cultura de pago de impuestos? Una propuesta tal vez del estado bajo un título de sinceramiento fiscal dónde bajen el IVA y ganancias, pero paguemos todo, todos. Y el que no paga es un ladrón, y el que roba en el estado es un ladrón. Yo creo que el PBI le ganaría muchísimos puntos a la economía underground. Eso se traslada a economía formal generando un crecimiento enorme en el PBI ante el mundo. Ese crecimiento en la economía contabilizada generaría un optimismo que podría dar arranque a un crecimiento real. El crecimiento anteriormente mencionado no es un crecimiento, es solo el traslado de la economía informal a la economía fiscalizada. Imagino que esto ya fue estudiado, pero se habla poco y creo que es el mayor problema. Es el único punto que nos une a todos desde el primer al último ciudadano en todos los estratos sociales, dado que los pobres pagan IVA ganancias e ingresos brutos de las empresas cómo consumidores finales. Conclusión sería muy interesante saber cuál es el % de nuestro producto bruto informal un40%? Tal vez? Me resulta muy interesante este nudo.
  • Nazareno24 de abril de 2022 a las 8:04 pmBueno deja en claro que la corrupción no existe según este informe.Osea que el que lo hizo es amante de la intervención del estado..
  • ruben posniak25 de abril de 2022 a las 8:33 ammuy buen articulo muy completo y aclaratorio
  • Luis25 de abril de 2022 a las 1:39 pmLa presión fiscal es alta, en la medida en que cumplas con todos los impuestos y tasas que te cobran, ya sea nacional, provincial o municipal. Para quién no esté en regla, la presión es baja o nula. Por eso, quien cumple, es el que se queja. Con relación a las tasas municipales, las contraprestaciones no siempre son efectivas, por eso se llega a fallos de la corta, en dónde se expresa que las mismas tienen que ser reales y económicamente relacionadas con el servicio. Tomen el caso del municipio de Capitán Sarmiento, que de 105 tasas que tenían, lo bajaron a 5 solamente, y nadie se queja
  • Marcelo Benitez26 de abril de 2022 a las 9:13 amEl análisis es bastante técnico, lo cual me parece correcto e imparcial, sobre todo en la diferencia de los conceptos impuesto y tasa. Hay que aprender a diferenciar los conceptos de la opinión, por lo cual considero muy bueno el análisis del editor/a. Como todos, tenemos el derecho a opinar, por eso apoyo en concepto de la contra prestación, por lo cual estamos aportando a servicios que tenemos que volver a pagar como la educación por ejemplo. Y otro tema no menos importante es la corrupción, que desangra nuestros aportes.
  • DAVID26 de abril de 2022 a las 11:39 amNo existe ningún País en el mundo, que pueda mejorar, si su pueblo no paga los impuestos y los evade. Señores háganse cargo.
  • Pedro12 de junio de 2022 a las 2:40 pmEn la parte referida a la evasión, hablan de presión "per capita" y en el resto del artículo no. No lo aclaran explícitamente y puede confundir a quien lee. Por ejemplo, el gráfico de barras mostrado quedaría muy diferente si se lo hiciera con los valores per capita en vez de totales.

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