Chequeado

¿Qué son los Espacios de Primera Infancia y cuántos hay en el país?

GCBA

05 Julio, 2019 | Tiempo de lectura: 3 minutos

Si tenés sólo unos segundos, leé estas líneas:

  • Son espacios que reciben a chicos de entre 45 días y 4 años durante la jornada, con el objetivo de estimularlos, darles la alimentación y atención de salud.
  • Es un programa que nació en la Ciudad, y después de que Macri ganara en 2015, se implementó a nivel nacional.
  • Hay pocos más de 1.600 centros en todo el país, de los cuales 243 se hicieron entre 2016 y 2019.

El presidente de la Nación, Mauricio Macri, celebró los diez años de los Centros de Primera Infancia (CPI) en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un programa que extendió a nivel nacional desde su llegada a la Presidencia. ¿Qué son y cuántos hay?

Qué son

Los Centros de Primera Infancia (CPI) son espacios que reciben a chicos de entre 45 días y 4 años durante la jornada, con el objetivo de estimularlos, darles la alimentación y atención de salud que necesitan, entre otras cosas. A diferencia de las guarderías, no dependen del Ministerio de Educación, sino del Ministerio de Desarrollo Social.

El programa nació en la Ciudad y se expandió al resto del país con la llegada de Cambiemos al Gobierno nacional bajo el nombre de Espacios de Primera Infancia (EPI). En el esquema de la Ciudad, el programa preveía que el gobierno financie y coordine centros gestionados por asociaciones civiles.

El sistema cambió cuando se pasó a la escala nacional, sin embargo, y hoy quienes administran la mayoría de los espacios son gobiernos provinciales y municipales. Ese es el caso del 84% de los EPI, de acuerdo con datos del Ministerio de Salud y Desarrollo Social a los que Chequeado accedió gracias a un pedido de acceso a la información en abril último. El resto de los espacios están a cargo de organizaciones civiles. El gobierno nacional transfiere un monto por cada niño que asiste y ayuda con la infraestructura, entre otras cosas.

“En la primera infancia son importantes la crianza, la enseñanza y el cuidado. En el caso de los centros de primera infancia, hay más foco en el cuidado: la alimentación, la salud. En el caso de las jardines infantiles, que dependen del Ministerio de Educación, el foco está puesto en la enseñanza. Ambas cosas son importantes y sería importante que se articulen más”, señaló a Chequeado Gala Diaz Langou, directora de Protección Social en el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC).

Cuántos hay

En el país hay 1.614 centros en este esquema, que tienen acuerdo con el Gobierno nacional, de acuerdo con los datos del Ministerio de Salud y Desarrollo Social. De ellos, hay 243 nuevos, que se hicieron entre 2016 y 2019. En el resto de los casos se señala que se fortalecieron espacios existentes, lo cual puede significar, por ejemplo, una mejora al edificio.

“Hay un déficit grande en información. La información que está disponible parece indicar que no hubo un aumento significativo de la cobertura con el nuevo programa”, explicó Díaz Langou. Y agregó: “es posible que haya aumentado la calidad, pero el nivel es muy heterogéneo entre los espacios”.

Durante la campaña electoral, Macri había prometido abrir 4.000 espacios, un número que todavía está lejos. El desarrollo del programa se hizo con un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de US$1.200 millones.

Sin embargo, el programa no usó todos los recursos disponibles en los últimos años. Los fondos para estos centros están en dos programas del Ministerio de Salud y Desarrollo Social, uno es el número 47, llamado Promoción y Asistencia a Espacios de Primera Infancia, y el otro es el número 52: Apoyo al Plan Nacional de Primera Infancia.

En 2018, la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) hizo un análisis del presupuesto y concluyó que el programa 47 “presenta un bajísimo nivel de ejecución al mes de octubre, ligeramente por arriba del 40% con relación al vigente, y menos del 30% con relación al original. Ello hace prever que habrá una importante subejecución durante el año en curso. Peor es la situación del Programa 52 de ‘Apoyo al Plan Nacional de Primera Infancia’: el ejecutado al mes de octubre es menor al 8%, y el nivel de subejecución de la partida alcanza el 92,73% a la fecha”. Si bien el Programa 52 empezó en 2017, el Programa 47 hasta el año 2015 tuvo una ejecución bastante lineal con respecto a los recursos disponibles, pero también tuvo un presupuesto menor.

En 2019, a junio, sólo se había ejecutado el 13% del presupuesto del programa que tiene a cargo las refacciones de los Centros de Primera Infancia, lejos del 42% que lleva ejecutado el presupuesto nacional, de acuerdo con los datos de Presupuesto Abierto del Ministerio de Hacienda.

“Desde ACIJ consideramos que una de las explicaciones a estos desvíos presupuestarios es la falta de priorización de las políticas de primera infancia, así como sucede también con otras políticas públicas destinadas a garantizar derechos de personas en situación de vulnerabilidad”, explicó a Chequeado Julieta Izcurdia, abogada de la organización.

En las razones que da el Ministerio en los documentos oficiales sobre la subejecución señala, entre otras cosas, inconvenientes administrativos, como que los procesos “resultan complejos, principalmente por las condiciones que deben cumplir los espacios para resultar elegibles como receptores de fondos en el marco del Préstamo BID”.

Parte del problema con los presupuesto para primera infancia son las reasignaciones de presupuesto que hace el Ejecutivo, es decir sacar fondos de un programa, de los centros de primera infancia y adjudicarlos a otro. Por estas medidas, ACIJ hizo una demanda judicial. Izcurdia explicó a Chequeado que se necesita “un mecanismo de supervisión de la ejecución del presupuesto asignado para este año, con el fin de que no vuelva a suceder lo que pasó los años anteriores”.

ACIJ sostiene en la presentación judicial que este tipo de desvíos (reasignaciones y sub-ejecuciones) que afectan derechos humanos son inconstitucionales porque violan la división de poderes, dado que el Ejecutivo modifica lo establecido por el Congreso.

Temas

6 Respuestas

Gabriela 5 de Julio de 2019 a las 9:55 pm

Hola me gustaría conocer la preparación técnica o profesional con la que cuenta el personal a cargo de estos centro. Estoy realizando una certificación pedagógica, y en el sector dedicado a la educación, se lo considera una forma de cubrir la demanda de mayor cantidad de ESCUELAS con primera infancia y guardería, pero con menor inversión, ya que no es necesario tener un título docente, por lo tanto serán menores los sueldos y además veo que también se delegan responsabilidades a las jurisdicciones en las que se abren estos centros.
Por último qué evidencia más clara de la desigualdad es que
hay niños que hasta los 4 años sólo reciben estímulo, mientras otros ya reciben educación.
Gracias por la información.

Adrián Rozengardt 7 de Julio de 2019 a las 8:35 pm

Los Centros de Primera Infancia o Centros de Desarrollo Infantil no nacieron ni en la Ciudad de Buenos Aires, ni fueron creados por el PRO.
En todo el país existen cerca de 3800 espacios destinados al cuidado y la educación de la primera infancia que funcionan por fuera del sistema educativo formal. Dependen entre un 55% y un 60% de las áreas sociales de los gobiernos municipales o provinciales, y el resto, de organizaciones sociales, comunitarias, iglesias, ONG’s, etc.
Su origen, más allá del nombre que asuman (se llaman de muchas maneras en distintos lugares del país, como la Unidades de Desarrollo Infantil en la Provincia de Buenos Aires) se remonta a los años 80, incluso algunos son anteriores.
Explotan en la crisis de fin de siglo y se sostienen posteriormente, mutando de espacios de nutrición y contención a organizaciones de cuidado y educación sostenidas básicamente por mujeres. Poco a poco los Municipios y los gobiernos provinciales fueron asumiendo un rol más participativo y se fueron haciendo cargo de su financiamiento y fortalecimiento.
En 2008 se sanciona la Ley 26.233 que propone un avance en el reconocimiento y regulación de estos espacios y se crea la Comisión de Promoción y Asistencia a los Centros de Desarrollo Infantil Comunitarios, en el Ministerio de Desarrollo Social/SENAF. Otras leyes han avanzado sobre este tema en algunas provincias y la Diputada Nacional Adriana Puiggrós propuso un proyecto de supervisión de los CDI, a fines del 2015, que fue aprobado por las dos Cámaras del Congreso y nunca fue reglamentado por el actual gobierno.
En 2015, el Consejo Federal de Niñez aprobó los “Estándares de inclusión de los CDI” y apoyó la realización del primer Registro Nacional de Espacios de Primera Infancia, financiado por el BID e implementado por un convenio entre la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia y la Universidad de La Matanza. Ni los Estándares, ni el RENEPI, (único censo de este tipo de Instituciones realizado en el país hasta la fecha), fueron tenidos en cuenta por la administración asumida en diciembre de 2015, y si bien podrían mejorarse y seguir desarrollándose como instrumento de gestión, se perdió la oportunidad de utilizarlos.
Los CPI de CABA surgen por una demanda de la Justicia, ya que la Ciudad no estaba garantizando la cantidad de vacantes que su propia Constitución menciona debería garantizar. En ese sentido, se elige, en lugar de construir nuevos jardines maternales y de infantes, firmar convenios con ONG’s que funcionaban en distintos barrios de la Ciudad, fundamentalmente en el sur, donde viven las familias más pobres.
Los que existen (y, repito, preexisten) en el resto del país no responden al mismo formato ni desarrollan las mismas actividades, ni gestionan de la misma manera. No hay una implementación o una réplica a nivel nacional de lo que se hizo en CABA.
Sin entrar en debate sobre esta forma de ofrecer vacantes, es importante señalar que los 1600 que se han financiado (40% de lo prometido en la campaña, y en la nota se informa muy bien sobre los recortes presupuestarios que se han producido) no conforman una unidad que los integre a ningún Plan, lo que ha hecho la Subsecretaría de Primera Infancia es conveniar y transferir recursos y capacitación a una parte de estas instituciones.
Hay estudios de UNICEF y FLACSO sobre estos temas y puedo aportar mi Tesis de maestría (2014) al respecto: http://hdl.handle.net/10469/6485
Es un universo muy amplio, extendido en todo el país, (que existe en todo el continente), fundamentalmente en las periferias de las grandes ciudades, siempre en regiones donde viven los niños y niñas con más derechos vulnerados. También se pueden observar valiosísimas experiencias rurales, con pueblos originarios, población carcelaria, en zonas de montañas y fluviales, la mayoría se desarrolla en instituciones, pero también los hay que se organizan en los domicilios de las familias o en centros comunitarios.
En Argentina casi 300.000 niños y niñas cada día se vinculan con más de 70.000 adultos en estos Centros. Su heterogeneidad es un aporte de enorme riqueza para el cuidado y la crianza de los más pequeños, ya que sostiene sus prácticas en base a una fuerte cercanía entre los niños y niñas, la institución y las familias. La fragmentación institucional las convierte en un campo difícil de regular, y la desigualdad las atraviesa tanto como a los jardines del sistema formal.
La idea de financiar regularmente los casi 4000 espacios era una oportunidad para fortalecerlos, pero a la vez, para reconocerlos, aprender de ellos, articularlos en red, recuperar su historia y sus aportes a la educación de las nuevas generaciones. El recorte del presupuesto nos aleja de esta meta, cuyo alcance sigue vacante y vigente.

Pablo 10 de Julio de 2019 a las 3:31 pm

Gracioso que no cuenten que la gente que trabaja en los CPIs son todos monotributistas con contratos express (leáse, en negro) sin ninguna clase de requisito educativo ni chequeo.

Un CPI es básicamente la versión neoliberal de un Jardín de Infantes.

Pablo 10 de Julio de 2019 a las 3:32 pm

*Jardín Maternal, d’oh

Hugo Cabañas 12 de Julio de 2019 a las 6:18 pm

Con solo leer el comentario de Adrián Rosenkradz, uno se puede dar cuenta que no han chequeado nada. Solo son una extensión de Clarín, por lo tanto, parte del aparato de propaganda del PRO.

Sebastian 12 de Julio de 2019 a las 8:25 pm

Bien Adrian explicando desde el conocimiento que son los EPIs. Solo agregaria que actualmente esta en desarrollo una estrategia nacional de primera infancia que no se menciona en el chequeo.

Dejá un comentario (si contiene agresiones no se publicará)

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Es falso que el hermano de Evo Morales haya sido escrachado en un vuelo de Buenos Aires a Miami Un video compartido unas 30 mil veces en redes sociales desde el 10 de noviembre último muestra a un hombre a bordo de un avión, insultado por otros pasajeros, en posteos que aseguran que es el hermano del ex presidente boliviano Evo Morales. Sin embargo, el protagonista en realidad es Carlos Zannini, secretario de Legal […]
No, este video de un helicóptero disparando no es de Bolivia sino de México y fue grabado en 2017 Circula en redes sociales un video en el que se ve a un helicóptero disparar desde el cielo hacia un poblado (ver acá y acá). Las publicaciones afirman que eso se produjo en Bolivia, en medio de la crisis política y social que atraviesa el país vecino. Sin embargo, esto es falso: la grabación está […]